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Todo lo que pido

  ¿Estarás aquí cuando despierte,  para hacerme el café, el desayuno y el amor? ¿Estarás aquí por la mañana, cuando abra mis ojos y tantee tu almohada? ¿Y cuando despierte entre pesadillas,   estarás aquí en mi cama? Sé que tengo fama de sensible, de tonta y de despistada, sé que a veces no tengo nada,  y siempre lo quiero todo. Sé que a veces miras a los lados,  sé que te gusta jugar, sé que tardas en vestirte, que prefieres los días grises. Conozco la forma en que tecleas, el sonido de tus llaves, cuando estás listo para dormir, cuando no quieres despertar. Lo conozco todo. Tu comida favorita,  y las cosas que te irritan. Cuando no me ubico en el mapa, cuando soy impertinente, cuando hablo demasiado fuerte. Lo conozco todo. ¿Por qué entonces, estoy olvidando? Olvidando las lágrimas, tanto, tanto llanto. Olvidando los ceños fruncidos, los hombros caídos,  ambos rendidos. ¿Por qué entonces, sólo tengo buenos recuerdos? Nuestro primer beso, el primer se...

El amor es un paso.

  "El amor es descalabro, laberinto."  Para ser honesta, yo ya estoy cansada de escribirle al amor. El ser humano no es un animal solitario, es un animal que vive en manada, la interacción social es necesaria, huímos del dolor y sin embargo, considero enamorarse como algo inevitable, y eso me parece una contradicción interesante. Me pregunto si de poder decidir, me habría enamorado de ti. Probablemente si, al fin y al cabo, como tú dices siempre, fui yo quien te busqué... aun cuando fuiste tú el que me encontró. Toda mi vida, he considerado el amor como una energía más que un sentimiento, por lo menos yo, cuando amo, siento que me quemo por dentro, siento que ardo, quisiera decir que ilumino, que soy una luz cálida y tenue, pero la verdad es que soy un fuego intenso que arrasa con todo y permanece, hasta que me sofoco. Sin embargo las cosas nunca acaban ahí, a lo largo de mi vida he escuchado muchísimas veces que soy una persona intensa, y es que cuando algo se me mete en la ...

Tiempo.

Cuando tenía trece, tal vez catorce años comencé a escribir, siempre me gustó leer y pensé en escribir como un buen pasatiempo, era divertido, lo hacía de vez en cuando, después de clases, a veces escribía cuentos cortos, a veces historias de amor, poemas, luego comencé a escribir sobre lo que sentía, por un lado era como exponerme demasiado, por otro lado, era una excelente manera de intentar darle forma a cómo me sentía. Durante un tiempo me quedaba hasta el amanecer escribiendo, lloraba frente al computador. No hacía correcciones, no releía lo que había escrito antes de publicar, ni siquiera tenía un filtro, simplemente hablaba del sentimiento agobiante y despiadado que se cernía sobre mí como un presagio.  Depresión, mi doctor le puso nombre diez años después.  "Tienes tendencia a la melancolía." tiene sentido para mí, se me hace más fácil contar las veces que he sido feliz que las que me he sentido miserable, y digo sentido, porque después de tantas sesiones con mi terap...

Sola.

Sola. Que palabra tan extraña y sublime, todos los días me pregunto qué significa. ¿Es estar sola nada más que la ausencia de gente? ¿Es estar sola no tener un hombro para apoyarte y llorar? O acaso, ¿es la soledad simplemente un sentimiento? Me he sentido sola millones de veces, me he sentido sola rodeada de gente, me he sentido sola con alguien durmiendo a mi lado, me he sentido sola incluso sudando bajo otro cuerpo, sin embargo, nunca puedo definir la soledad. Estoy sola aquí, en mi cabeza, cuando miro a las personas y me pregunto qué piensan, cuando siento que me observan prejuiciosas, cuando aún rodeada de gente, pienso que nadie sabe que me estoy ahogando. Sin embargo, ahora no me siento sola.  La cama es demasiado grande para mí, cocino porciones pequeñas, para una persona, miro series y películas y lloro, me río o grito sola, pero sorprendentemente... no me siento sola. Siempre he estado buscando a alguien que me entienda, me considero una persona creativa, asustadiza, inte...

Sólo de ti

Solo una vez más, pensé, y me lancé al vacío, sólo una vez más, a nadie le hace daño, una vez más. Tus ojos, profundos y serenos, me susurraban al oído los más hermosos secretos. Tus gemidos,  empapando mi cuello, me agradecían, el placer que te daban mis manos. Una vez más, sólo una vez más, a nadie le hace daño, el amor... a nadie le hace daño. Te eché los brazos al cuello, me acurruqué en tu pecho, y juntos mirando al techo, nos dijimos mil mentiras. Una vez más, amor sólo una vez más, te perdono una vez más, tú perdóname una vez más. ¿Cuánto daño yo te he hecho? ¿Cuánto de eso me has devuelto? No puedo culparte, cariño a veces somos como niños, espantando a las palomas, corriendo al filo del abismo. Ya no sé ni qué decirte, así que quiero pedirte, en este viernes tan triste, un poco de compasión. Jamás me canso de escribirte, pues con todo lo que me diste, lo único que me queda, es poder pedir perdón. Ya no reconozco tu rostro, ya no sé si hay un nosotros, pues de un día para o...

La sociedad de los poetas muertos.

  La felicidad no escribe,  eso lo aprendí a las malas. De alguna manera la depresión es un patrón común que se mezcla muy bien con los montones de cuadernos con poemas y los ríos de tinta que cuentan historias. De alguna manera, siempre es más fácil escribir cuando estás profundamente triste. Karyotakis un día se lanzó al río, pero como saben, el instinto de supervivencia es algo extraño y florece incluso sin un ápice de ganas de vivir, nadó hasta salvarse, luego escribió un consejo sobre el suicidio y se pegó un tiro.  "Mientras camino, una sombra me sigue desde arriba como una nube pesada o la pluma de un pájaro de mal agüero.  Está conmigo a dondequiera que vaya, conmigo en lo que haga, y tampoco me deja ver el sol de Dios."   Constantemente escribo sobre esta enfermedad que me aqueja, últimamente ha estado ausente, y de repente se me olvidó cómo definirla, por no sentirla me olvido de ella, pero le tengo un pavor mudo, estoy siempre a la defensiva, esperand...

Esto no es un poema.

  A veces pienso que no sé quién soy. Tengo casi veinticinco años habitando esta piel, y todavía hoy me encuentro marcas nuevas. Me encantaría decir que me conozco, pero la verdad es que cada día me sorprendo, es decir, sé que me gusta escribir, leer, bailar, pintar, reír, soñar, llorar... llorar. Pero a veces me descubro nuevos hábitos, a veces también nuevos miedos. Me encantaría decir que sé exactamente, como funciona mi cerebro, pero la verdad es que a veces descubro, que no funciona igual que el resto. Hago marcas en mi cuaderno, cuántos días llevo en esto, hace cuánto necesito cuatro alarmas, para recordar las píldoras, que me ayudan a no desprenderme de mi cuerpo. Uno, dos, seis, diez, ya no recuerdo cuánto tiempo ha pasado. Un día descubrí que ya no me sentía miserable, busqué en todas partes, pero no encontré la tristeza,  entonces comencé a dudar de mí misma ¿si no eres tristeza, qué eres? No sé si llamarle alegría, o si esta es la normalidad del resto del mundo. Est...