Amor cotidiano.

¿Quién de nosotros no ha ido en el colectivo, ha estado en la fila del banco, ha visto a alguien desde la ventanilla del carro y lo/a ha mirado fijamente a los ojos? ¿Quién no ha conectado su mirada con un completo desconocido y ha sentido como se le mueve todo, se le enciende el pecho, y sonríe sin poder evitarlo? 
Este experimento, sea cierto o no, ha logrado incluso sacarme unas lágrimas.
Es impresionante como en medio del bullicio, del desastre y atareo de vivir, una simple mirada de un completo desconocido logre causarte tantas sensaciones. 


Me encanta pensar que son esos, los besos cotidianos, las miradas de reojo, los roces "accidentales"... el amor, fugaz o eterno, lo que mantiene vivo al mundo. 
Porque me pasa, que cuando he tenido un día duro, y siento que todo está demasiado mal, y que tengo derecho de estar amargada, llega él, que aunque no es un desconocido, hace que cada beso sea como el primero, y me hace olvidar la tristeza.
Nunca voy a olvidar ciertas miradas, ciertas sonrisas, ciertos "hola" o ciertos piropos cargados de simpatía que me han logrado sacar las sonrisas más hermosas y sinceras que puede haber.
Es eso lo que nos mantiene vivos, el amor cotidiano. 

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